
Embarazo en edad avanzada
Artículo de colaboración con TOPDOCTORS
¿Cuáles son los principales desafíos o complicaciones que pueden
surgir para las mujeres embarazadas mayores de cierta edad?
A partir de los 35 años consideramos un embarazo en mujer de edad
avanzada, ya que a partir de esta edad es cuando aumentan los riesgos
asociados al embarazo como son: diabetes gestacional, hipertensión,
preeclampsia, aborto, cromosomopatías y malformaciones fetales, parto
prematuro y cesárea. Este tipo de complicaciones tiene una relación
directamente proporcional con la edad, es decir, a mayor que edad mayor
riesgo de padecerlas.
En el caso de una mujer que se encuentra en un embarazo de
riesgo por edad avanzada, ¿qué pruebas o exámenes prenatales
recomienda realizar para evaluar la salud del feto y la madre
durante el embarazo? ¿Qué información nos dan estas pruebas?
¿Existen diferencias significativas en las pruebas recomendadas en
comparación con embarazos a edades más jóvenes?
La clave es el diagnóstico de las posibles complicaciones para poder
actuar sobre ellas y para ello es fundamental las pruebas de screening.
Por ejemplo:
– Para detectar una posible diabetes gestacional adelantaremos la
prueba de screening (test de O’Sullivan) al primer trimestre en vez de
esperar al segundo trimestre como se hace en los embarazos de
bajo riesgo, de esta forma, podremos detectarla antes y así
trataremos a la paciente de forma precoz y podremos evitar
complicaciones derivadas de esta patología.
– En el caso de la preeclampsia también realizaremos un screening en
el primer trimestre teniendo en cuenta algunas características y
antecedentes de la paciente, marcadores bioquímicos que
obtenemos de la analítica y medidas tomadas por ecografía del flujo
de las arterias uterinas, combinando todos estos parámetros se
obtiene una probabilidad de riesgo de padecer preeclampsia a lo
largo del embarazo, de manera que si saliera alto riesgo le
pautaremos a la paciente aspirina de 150mg hasta la semana 36 de
embarazo para reducir este riesgo.
– En cuanto a la detección de cromosomopatías fetales, además de la
realización del triple screening del primer trimestre en el que se
combina edad materna con bioquímica con ecografía, informaremos
a la paciente de la posibilidad de realizarse un test prenatal no
invasivo (se puede realizar a partir de la semana 10 de gestación) el
cual tiene una sensibilidad y especificidad del 99% en cuanto a
detección de síndrome de Down y similares para detección de otras
cromosomopatías (síndrome de Patau, Edwards, Turner,
Klinefelter…)
– A todas las pacientes, pero en especial a las de edad avanzada por
el aumento de incidencia de malformaciones fetales, se les
recomienda realizar una ecografía morfológica precoz en semana 16
y no demorarla hasta la 20.
Algunas mujeres pueden sentir preocupación o ansiedad al
enfrentar un embarazo de riesgo por edad avanzada. ¿Cómo
maneja usted estas inquietudes en sus pacientes y cuál es su
enfoque para brindarles el mejor apoyo emocional durante esta
etapa?
Debido a que actualmente la edad biológica no se corresponde con la
edad social y laboral para tener hijos, la mayoría de nuestras pacientes
embarazadas rondan más de 35 años. Como hemos dicho antes, esto
conlleva una serie de riesgos pero también es una realidad que se ha
avanzado muchísimo tanto en la detección como en el tratamiento de las
diferentes patologías. Además, nosotros los ginecólogos estamos mucho
más familiarizados hoy en día el manejo de estas complicaciones, es
nuestro día a día en consulta y la inmensa mayoría de las veces tienen
solución.
Además de las pruebas prenatales, ¿hay alguna recomendación
específica que daría a las mujeres embarazadas mayores para que
tengan un embarazo más saludable y reduzcan los riesgos
asociados con su edad?
Pues si para una paciente de bajo riesgo es importantísimo la
alimentación y el ejercicio previo y durante el embarazo, en las
embarazadas de cierta edad esto cobra aún más importancia.
Unos buenos hábitos alimenticios y de ejercicio para llegar al embarazo
con un peso óptimo y en forma está científicamente demostrado que
reduce el riesgo de complicaciones como por ejemplo la hipertensión,
diabetes, tasa de cesáreas, abortos e incluso de malformaciones fetales.
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